Historia Y patrimonio

Bienvenidos a Lagartera, un rincón único en la provincia de Toledo donde el tiempo parece haberse detenido entre hilos y bastidores. Nuestra villa, situada en la comarca de la Campana de Oropesa, es un testimonio vivo de cómo un pueblo ha sabido convertir la tradición en su mayor seña de identidad, siendo mundialmente reconocida por sus excepcionales labores textiles.

Orígenes y Huella Histórica

La historia de Lagartera se hunde en raíces profundas, remontándose a los vetones, pueblo de cultura celta que dejó su huella en los característicos verracos de piedra que aún se vinculan a nuestro entorno. Con la llegada de los romanos, las antiguas rutas ganaderas se transformaron en calzadas, integrando nuestra tierra en las redes de comunicación del Imperio.

Documentalmente, el nombre de la villa aparece ya en 1281. Durante siglos, el destino de Lagartera estuvo ligado al Señorío y posterior Condado de Oropesa, bajo el cual se consolidó una sociedad de fuertes tradiciones rurales y ganaderas que darían paso a nuestro bien más preciado: el arte del bordado.

Folleto: Historia de Lagartera

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Traje típico

No hay que esforzarse demasiado para imaginar cuanta bellaza, colorido y esplendor rodeaba al pueblo de Lagartera en siglos pasados viendo la majestuosidad de sus trajes; trajes que en la actualidad se conservan y que, con relativa frecuencia, siguen luciendo, sobre todo, las mujeres.

Hoy se usa el traje popular en contadas ocasiones y no tendría sentido de otro modo, pero es curioso que hasta hace muy poco tiempo, hemos podido ver por las calles a las mujeres mayores del pueblo luciendo aún su tradicional indumentaria.

Lagartera es un pueblo tan apegado a sus costumbres que, ni siquiera en los tiempos actuales, son capaces de renunciar a ella. Con esta actitud están, indudablemente, intentando recrear su historia.

Si no hubiera sido por esta razón y por la ilusión y el tesón que los caracteriza, hoy su traje estaría desaparecido o a punto de desaparecer como ha sucedido con tantos otros de los pueblos de alrededor. Porque, junto con otras piezas del bordado como los dechados, las colchas de malla, delanteras etc, los trajes forman parte de una cultura ya extinguida y no por eso menos importante que la actual, que todos tenemos derecho a conocer y deber de conservar.

Como, desde sus orígenes, el traje ha sido siempre un medio de identificación social, a lo largo de su existencia se ha ido enriqueciendo con bordados, galones y pasamanerías.

Lo cierto es que el traje lagarterano es muy antiguo y de ello da testimonio la riqueza de vocabulario que se utiliza para hacer referencia a sus prendas: “ruedo”, “vistas”, “cuendas”, ”crucetas”, ”andilgue”, “senojil”, “alforda”, “jugón” y un largo etcétera que, en muchos casos proceden de la época medieval.

En algunas pinturas de finales de la Edad Media ya se pueden ver “gorgueras” con la misma forma y con la misma utilidad que se les da en Lagartera.

En Lagartera se conservan varios tipos de trajes, el de diario que utilizaban para para fiestas como el Corpus y para las bodas
que es el traje lagarterano por excelencia debido a las calidades de sus prendas.

 

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La “Gorguera” es una pieza rectangular con una abertura circular en el centro que se prolonga verticalmente por la pechera. Es una especie de cobertor con gran profusión de bordados, normalmente en negro, que se ata en los laterales con cintas. Las que usan las personas mayores están bordadas y randadas en tonos beiges o tostados. Esta pieza forma parte del traje “Colorao” o de “Galón” que tiene dos variantes, bien con camisa de “ras” para verano, bien con “jugón” para invierno.

Sobre la enagua se colocan tres “guardapieses”: uno bajero colorao, otro, también bajero en azul y el de arriba colorao. Los bajeros son de lana o de frisa y apenas llevan un adorno a modo de ribete.

El colorao está realizado en tela de barragán, plegao y con cruceta azul de seda. En cuanto a forma es igual a los demás, lo que le diferencia es la abundancia de adornos que lleva: “los Londres”. Son cinco cintas cada una con nombre propio que, intercaladas con pasamanería y rematadas con punta de plata, conforman la barroca decoración del guardapiés.
En la parte superior del cuerpo lleva la llamada camisa de “ras” que se caracteriza por el plegado horizontal de las mangas y por llevar los puños y el cabezón bordados en colores. Sobre ella va la “gorguera” y encima el “sayuelo” de tisú con “gallos” ribeteado, y adornado en la parte de atrás con cintas (“debederos”).

A la cabeza lleva este traje pañuelo blanco con cenefa “de suyo” de los “troncos”, “alelises” etc.

Las medias son de estambre que primero se tejen y después se tintan en rojo. El bordado va en los laterales y se enmarca en el “cuadrao” que va separado del pié de águilas o de caracoles por un “arrequive”.La parte superior es la “piña”.Estan bordadas con lanas de colores.

Los zapatos son “entrepetaos” con galón en la puntera, cintas y hebilla de plata.

Este mismo traje se luce también con “jugón” (“jubón”) de rizo negro que se utiliza en época invernal. Los “guardapieses son los mismos, pero no lleva camisa de “ras”, sí lleva “gorguera y sayuelo (sin gallos) y, sobre el jugón va el pañuelo de oro cruzado por delante y adornado en la espalda con dos cintas, una de terciopelo morao y otra bordada en colores y rematada con punta de plata.

A diferencia del “ras” con este traje se ponen cintas al moño, normalmente de las “pájaras”, y pañuelo “de peso” a la cabeza.
El mandil en ambos es de rizo fruncido en la cintura con cinta bordada, ribeteado con puntilla de oro seguida de la cinta de “afuera”que suele ser de “corazones”.Hacia dentro, otras tres cintas combinadas con pasamanería que no llegan hasta el borde del mandil, mueren donde acaba el fruncido.

Las cintas con que se ataba el mandil por detrás, dieron origen a las que actualmente se llaman “cintas del culo” que son un adorno mas para el guardapiés visto por la espalda.

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Este traje lo lucían las lagarteranas para llevar el “jato” haciendo de “jamalleras” y para el acompañamiento de las bodas en general, hoy se puede contemplar en todo su esplendor el día del Corpus en la Procesión. Lo que diferenciaba a unos de otros era la calidad de sus telas, los colores de los cimeros y los bordados, más ricos cuanto mas importante era la ocasión para la que se lucían.

El traje de novia lo llevaba el día de la boda la novia , la “hamallera” y las primas más cercanas de la novia que ya estaban casadas. El cual tiene dos versiones:

Para ir a casarse a la iglesia, la novia iba totalmente tapada con mantellina a la cabeza (pieza semicircular de seda forrada con borla que caía sobre la frente) y “basquiña” encima de los cuatro “guardapieses”. La basquiña es de rizo negro y lleva dos cintas de seda en el ruedo. Una vez que salía de la Iglesia, a la novia se la “gobernaba”, se la recomponía, se la quitaba la seria basquiña y la mantellina de la cabeza que impedían ver el traje en todo su esplendor y se lucía con las siguientes piezas:

El guardapiés cimero es de “griseta”(máxima calidad del tejido de seda) con “Londres» envueltas en riquísimos adornos y puntilla de plata. El mandil negro de rizo, también profusamente adornado. La “gorguera” que cubre el pecho bordada en negro siempre, con la técnica de “tejidillos” consiguiendo motivos geométricos; o bien con cadenetas dobles formando espirales que son los llamados “cedazos”. Ambos modelos son igualmente valorados para el traje de novia.

El jubón es de rizo negro con lazadas bordadas y botonadura de plata. Sobre él, en la parte izquierda, se prende el ramo de oropel, con el lazo, el santo y la lamparilla.

Lo mas característico son las cintas que lleva en la espalda que vienen a ser la continuación de los ataderos de las joyas, al igual que las llamadas cintas zagueras se consideran la prolongación de los ataderos del mandil.

Así las interiores que son moradas corresponderían al collar de corales; las centrales de tapiz bordadas y rematadas con punta de plata a la gargantilla y la exterior, llamada de tisú, al rosario de medallas y santiagos que es la joya que encierra a todas las
demás vista la novia de frente.

Lagartera

El Corpus Christi: Un Museo de Hilo en la Calle

La máxima expresión de nuestra identidad ocurre durante la festividad del Corpus Christi, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. En este día, Lagartera se convierte en un museo al aire libre sin parangón.

Las familias engalanan las fachadas de sus casas con sus mejores y más antiguos tesoros textiles. Son piezas cargadas de historia que salen de las arcas familiares solo por unas horas, permitiendo que el visitante contemple siglos de arte y tradición en una atmósfera de fervor y belleza. Lagartera no se visita, se siente a través del tacto de sus telas y el orgullo de un pueblo que guarda, con celo y cariño, el legado de sus antepasados.

ALTAR LAGARTERA

Lagartera en el NO-DO

El nociciario documental NO-DO dispone de documentos gráficios sobre nuestro pueblo. En los siguientes enlaces se puede acceder al documento que almacena la web de RTVE y buscar el minuto aproximado en el que aparece para que puedas localizar sin dificultad la referencia a Lagartera.

NO-DO de 5 de noviembre de 1945 a partir del minuto 03:49 .

NO-DO de 11 de noviembre de 1968 a partir del minuto 08:19.

NO-DO de 1 de junio de 1970 a partir del minuto 07:31.

NO-DO de 3 de diciembre de 1973 a partir del minuto 08:15.

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